Escribo esta opinión de partede una amiga a la que no le queda más que el derecho a la pataleta. Veréis, ayer fuí a su casa, un chalet precioso a las afueras, y como hacía un día estupendo, tomamos el café en la terraza, con un sol espectacular aunque con un poco de fresquito. Me acordé entonces de que en verano tenía en el patio una piscina que se habían comprado para los niños y se me ocurrió preguntarle por ella…En mala hora !!!! Se tiró media hora despotricando contra la piscinita, contándome el calvario que les hizo pasar todo el veranito y relatándome con todo lujo de detalles las calamidades que les causó. Asi que, con tanta información, se me ha ocurrido que podía escribir sobre ella y al comentarselo a mi amiga me ha pedido que por favor recomiende a todo el mundo que no se les ocurra comprarla.
Ellos la compraron como os decía el verano pasado en un conocido hipermercado. Se decantaron por esta al comprobar que dentro de las de este mismo tamaño era una de las más baratas y las de más fácil instalación. Les pareció que era más fácil de guardar que las que se soportan con barras, que normalmente son bastante aparatosas. Esta, al ser hinchabel no necesitaba, en teoría, de ningún punto de apoyo. Las medidas tambien les parecieron adecuadas, pues ellos tienen dos niños y siempre traen amiguitos a casa a jugar por cuenta de que tienen terraza y jardín y se lo pasan pipa todo el verano fuera. Por lo visto las hay de varias medidas, pero ellos se quedaron con esta que es de 457 cm x 91.
La primera dificultad fué montarla. Según me contó mi amiga, el dejar el suelo de la piscina completamente liso fué toda una aventura, a pesar de que en el pack de la piscina venía un cd con las explicaciones de como hacerlo. Cuando la estaban montando se dieron cuenta de que al no estar el suelo completamente horizontal la piscina quedaba ligeramente torcida, y, como en las instrucciones advertían de que si el suelo estaba inclinado la piscina podía entornarse, decidieron ponerle un refuerzo por debajo con unas tablas que tenían en el garaje. Cuando la piscina por fin estuvo montada pensaron que era perfecta. Procedieron al llenado y, cuando ya iban a dejar a los niños que se metieran observaron que la piscina se movía demasiado, como "un flan" según palabras de mi amiga. Intentaron asegurarla lo más posible pero finalmente decidieron que era imposible estabilizarla más y dejaron a los niños meterse. Ese primer día eran cinco niños y la piscina apenas resistió media hora de juegos, golpes y chapuzones.
Ahora me da la risa al recordar el relato de mi amiga, pero reconozco que el susto tuvo que ser tremendo pues de repente la piscina comenzó a entornarse hacia la parte más baja del jardín y a pesar de que mi amiga corrió a sujetarla, el peso del agua la hizo caer a ella y se llevó a los niños con ella. Afortunadamente el desnivel es muy pequeño y tras el susto inicial los niños se lo tomaron a risa y ninguno se hizo daño. El marido de mi amiga decidió entonces hacer un sitio específico para la piscina y excavó en una zona hasta dejarla completamente horizontal. Además dejó la tierra un poco más baja para poder meter la piscina dentro y que no hubiese posibilidad alguna de que el incidente se repitiera.
Durante unos días la cosa no dió problemas, hasta que un día por la mañana se encontraron con la piscina medio vacía. Se había pinchado. A partir de ahí los pichazos fueron continuos, a pesar de que ponían todo el cuidado posible. Parche tras parche fueron aguantando el verano, pero a mediados de este tuvieron que comprar unos tubos para sustituir los que traía la piscina pues estaban completamente destrozados y ya no había por donde seguir parcheando. Por si esto fuera poco, la depuradora que traía la piscina era muy poco potente y solo aspiraba la suciedad que se acumulaba en la superficie, por lo que a cada poco tenían que vaciarla para limpiar una capa verdosa que se formaba e¡n el suelo y, sobre todo, en las paredes de la pscinita dichosa.
A pesar de todo esto los niños estaban encantados. Pero entonces mi amiga empezó a notar que los bordes de la piscina se empezaban a poner de color amarronado y muy pegajosos. Al consultar por internet a que podía ser debido se encontró que era por consecuencia del sol. Pero bueno !!!!! Una piscina es para poner donde da el sol, no ???? Bueno, pues finalmente la cosa se puso tan fea que a mi amiga le daba hasta asco que los niños se acercaran al borde de la piscina. Finalmente hasta la tapa acabó pudriendo y deshaciendose por efecto del sol.
En cuanto acabó el verano , la desmontaron y la tiraron directamente al contenedor. La piscina había sido muy barata, les costó 89 euros. Pero a la larga les ha salido cara porque no ha durado ni siquiera un verano. Le he preguntado a mi amiga si este verano piensan comprarse otra, pero me ha dicho que ni hablar, que dejará que los niños se refresquen con la manguera si quuieren , porque de piscina na de na. Y yo la comprendo, la verdad. Una cosa es contarlo aqui en cuatro líneas y otra escuchar su relato, lleno de improperios y exclamaciones con palabras que aqui no se pueden transcribir !!!! Asi que de su parte: NI SE OS OCURRA COMPRA ESTA PISCINA. ES UN FRAUDE!!!!